viernes, 23 de julio de 2010

Iván Cepeda, responde a la columna del ex ministro de agricultura Andrés Felipe Arias


Columna de Andres Felipe Arias


¿Perdón?
Andrés Felipe Arias | Publicado el 3 de julio de 2010

Hace poco la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado colombiano a pedir disculpas por el asesinato del senador Manuel Cepeda Vargas en 1994. El Presidente cumplió y pidió perdón por un crimen que nada tuvo que ver con su gobierno.

Pero, ¡oh sorpresa!, el señor Iván Cepeda Castro, Representante a la Cámara electo por Bogotá, del Polo Democrático e hijo de la víctima, salió a rabiar rechazando las disculpas y le dijo al Presidente: "?el aspecto más deplorable de sus palabras es que no contienen una solicitud auténtica de perdón, y en realidad encubren un nuevo agravio a las víctimas?" (Caracol Radio, junio 30).

Hasta acá nada es de extrañar. El señor Iván Cepeda ha sido un brutal, enfermizo y enceguecido opositor del Presidente Uribe. Aprovechándose del drama de su familia y en nombre de las víctimas del terrorismo del pasado, convirtió en plataforma política y en deporte de su élite radical el maltratar, insultar, calumniar, injuriar y ultrajar al Presidente Uribe. Hasta ahora ha salido impune. Pero tanto va el cántaro a la fuente que finalmente se rompe?

Si el lector ingresa a internet y busca la página de Anncol (http://anncol.eu/), encontrará una oda al narcoterrorismo de las Farc. Inclusive, por estos días los titulares de este portal delincuencial son: "Uribe tiene responsabilidad en el asesinato de Cepeda Vargas", "Farc: triunfo ilegítimo del continuismo", "La unidad nacional de Chuky Santos", "Angelino debe pedirles perdón a los revolucionarios colombianos", "Inaceptables excusas de Uribe sobre el Terror de Estado", "Petro, réquiem para un cadáver político", "Uribe, nacido para asesinar".

Más allá del doloroso insulto al pueblo colombiano (y de la amenaza velada a Petro, copartidario de Cepeda) que se extrae de este narco-portal, hay algo que llama la atención. Al final del portal están los íconos de Café Stereo - La Radio Bolivariana, La Ponzoña - En vivo desde Estocolmo, Telefarc (perdón, Telesur), RNV - Radio Nacional de Venezuela y Lea Voz - La Verdad del Pueblo. Si se ingresa a Café Stereo (con el ícono o directamente en http:/ajpl.nu/radio/) se llega al portal de una emisora de radio de las Farc.
Para que se den una idea de lo que promulga este portal, el titular de hace unos días era: Ejército oficial bombardeó el acueducto de la vereda El Vergel del Municipio de Caloto, Cauca. No sorprende porque las Farc tienen como hobby mentirle al mundo. Lo que sí sorprende es una entrevista que Iván Cepeda le concedió a este medio de comunicación. En efecto, sobre la parte derecha del portal aparece un ícono llamado "Conversando Con:". En la lista está el Señor Iván Cepeda. Al presionar su nombre se llega al audio de la entrevista.

Y no es una entrevista a otro medio de comunicación que los asesinos de las Farc simplemente colgaron en su portal. Es una entrevista directa del señor Iván Cepeda a Rpasur, en el portal de un medio de comunicación de las Farc, como lo es Café Stereo. Pero, además, en la entrevista el señor Cepeda insinúa que el Presidente tuvo algún tipo de responsabilidad en la muerte de su padre, tal como lo titula Anncol.
¿Qué hace Iván Cepeda concediendo una entrevista a un medio de comunicación de las Farc?
Ya son muchas las coincidencias. Aquellos personajes que de alguna forma ayudan a perpetuar la sangrienta tortura de las Farc en traje de civil también deben responder. ¿Que el señor Iván Cepeda no está conforme con el perdón que pidió el Presidente Uribe? ¡Perdón debería pedir el señor Cepeda por lo que hace todos los días en contra del pueblo colombiano!




Columna publicada en el diario El Colombiano por Ivan Cépeda en respuesta a Andres Felipe Arias

Las justificaciones del PresidenteIván Cepeda Castro* | Medellín | Publicado el 13 de julio de 2010

La incitación a la violencia y la justificación de crímenes de lesa humanidad es una práctica recurrente del presidente Álvaro Uribe Vélez y sus colaboradores más cercanos. Lo ha sido siempre. Desde la época en que asesinaron al defensor de derechos humanos Jesús María Valle, a quien el entonces gobernador de Antioquia había acusado públicamente de ser "enemigo de las fuerzas armadas".

Durante los últimos ocho años he tenido una constante polémica con el presidente Uribe y sus colaboradores sobre esta viciosa práctica, que regularmente ellos presentan ante la opinión como parte de un estilo vehemente de librar el debate político. Primero fue con el señor José Obdulio Gaviria, quien al ser convocadas las manifestaciones del 6 de marzo de 2008 en homenaje a las víctimas de los crímenes de Estado, afirmó que dichos eventos eran convocados por las FARC. Esas calumniosas acusaciones sirvieron de incitación para el asesinato de seis personas que estaban organizando las manifestaciones en diversas ciudades del país. Tal situación motivó una carta firmada por 63 congresistas de Estados Unidos rechazando esas declaraciones, y el asesor presidencial se vio obligado a retractarse en una extensa carta pública. Luego la polémica fue con el señor Fabio Echeverri Correa, quien como gerente de la campaña de reelección presidencial creó un mensaje publicitario en el que se calificaba a los miembros de la UP de asesinos bajo el eslogan "¡Adelante, Presidente!". A él le tocó retirar los mensajes publicitarios y pedir excusas a las víctimas de la UP por orden de la Corte Constitucional, que en la sentencia T-959 de 2006 me dio la razón y determinó que la campaña de reelección del presidente Uribe había violado el derecho a la honra y al buen nombre.

Ahora, la discusión es sobre la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que dictaminó que el asesinato del senador Manuel Cepeda Vargas es un crimen de Estado. El presidente Uribe en vez de reconocer la responsabilidad estatal, como lo prueba la sentencia, y de pedir perdón, como lo ordena el tribunal internacional, hizo una declaración en que agravia nuevamente a las víctimas de la UP. Y como si esto fuera poco, ahora ha puesto a sus colaboradores a desplegar una campaña de apología de este crimen de Estado. Todo con el propósito de desacatar la justicia internacional, desviar la atención acerca del cumplimiento cabal de su sentencia, y, al mismo tiempo, ocultar las numerosas actuaciones ilegales del gobierno de la seguridad democrática. El señor José Obdulio Gaviria tiene que responder ante la Fiscalía General por su papel en el diseño del aparato que desde el DAS organizó la persecución criminal contra magistrados, periodistas, defensores de derechos humanos y miembros de la oposición política. El señor Andrés Felipe Arias tiene que responder ante el país por los turbios episodios que motivaron su retiro del Ministerio de Agricultura. ¿Con qué autoridad moral ellos invocan el nombre de la patria para exigir a las víctimas del genocidio político rectificaciones y demandas de perdón?

La verdad sobre el asesinato perpetrado contra el senador Cepeda ha quedado definitivamente establecida. Como dice la sentencia internacional, la Corte Interamericana "estima que la responsabilidad del Estado por la violación del derecho a la vida del senador Cepeda se encuentra comprometida por la acción conjunta de grupos paramilitares y agentes estatales [?] pues respondió a una acción organizada de esos grupos, dentro de un contexto general de violencia contra la UP".

* Esta columna se publica por petición de Iván Cepeda, haciendo uso de su derecho a la réplica a una columna del doctor Andrés Felipe Arias, publicada por este diario el sábado 3 de julio de 2010

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